Adiós a otros Juegos Olímpicos. Y tal cual ha ocurrido desde siempre, miles de lamentos y mentadas se escucharon en el país ante los fracasos de los competidores aztecas en casi todas las disciplinas. La acusación directa va contra los directivos del deporte nacional, a quienes se les exigen cuentas y explicaciones sobre la paupérrima cosecha de medallas... como siempre. Entre tantas críticas y denostaciones, análisis y debates, pan y circo, lo que nos queda claro es lo que vemos a diario: en México el deporte de alto rendimiento es una payasada que cuesta demasiado dinero y no produce ninguna utilidad pública ni genera beneficios a la sociedad que lo subsidia. Todos sabemos lo anterior, pero lo curioso es que nadie pide un cambio de prioridades. Así que lo haremos desde esta tribuna (a ver si Felipe Calderón nos hace caso): Dejemos el deporte de élite para cuando nos podamos dar ese gusto, y mejor invirtamos el poco dinero que destinamos al rubro deportivo, precisamente en eso, en ge...