El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse.
Winston Churchill
Winston Churchill
Un semestre más terminó y fue un semestre diferente a los demás, un semestre de mucha intensidad escolar y muchos cambios en los paradigmas personales. Reafirme lo que vengo diciendo desde hace unos semestres, los estudiantes de ahora, no son como yo era. Ahora se busca una salida fácil a la mayoría de los problemas, sin embargo aun existen algunos alumnos que si buscan una preparación para un futuro incierto.
Cuando decidí emprenderme en el maravilloso mundo de la docencia, no sabia a que le estaba tirando, uno ve llegar al maestro, abrir sus notas, y dar una clase con una facilidad apantallante, y me decia - quiero ser maestro - ahora cuando ya lo soy digo - quiero ser estudiante. Uno de estudiante no ve todo lo que hay detras de una clase, uno piensa que el profesor se despierta ya sabiendo lo que dirá, lo que enseñará, y dejamos en sus manos lo que vamos a aprender. Hoy como docente, muchos días antes de una clase se tiene que determinar lo que se enseñará de acuerdo al avance programático que se realizó al inicio del semestre, determinar los ejercicios que reforzarán el tema, así como las tareas para el mismo fin, pensar la forma de explicar los conceptos de tal manera que queden lo más claro posible utilizando los técnisismos propios de la materia, y además determinar las competencias a desarrollar, porque como muchos ya saben, ahora estamos en un modelo de competencias. Entonces ahora pienso...de verdad quiero ser maestro...y la respuesta es: Sí.
Hace un tiempo, un tio, el cual tiene un grupo musical, platicaba de una persona que había contratado para tocar en la batería, y nos relataba sobre la experiencia de esta persona en su primer concierto, después de terminar la tocada, este baterista al recibir su pago dijo, ¿aún me van a pagar?, y de cierta manera, al ser maestro, siento igual. Desde el punto de vista personal, de estar estudiando constantmente para poder preparar una clase, de leer multiples fuentes de información, como libros, ebooks, blogs, foros y demás, hasta las gracias cuando un alumno al finalizar el semestre. Hay muchas razones más por las cuales me gusta ser profesor.
Vivimos en la era de la información donde todo está al alcance de un click, en comercio electrónico se dice que todo debe estár antes de tres clicks, sino el cliente no lo encuentra. Y lo mismo pasa con los alumnos, todo lo tienen a su alcance, y pareciera que todo ya existe, si uno diseña una tarea, ya se encuentra en internet. En mi caso, que como ya saben, imparto programación, la mayoría de los programas que uno pudiera solicitar, ya se encuentran online de mil formas diferentes, ahora es más difícil diseñar un ejercicio que no se encuentre en la red, y lo que es peor, es que ese ejercicio es utilizable en un semestre nada más, puesto que al próximo ya se encontrará en la red.
Los alumnos no buscan aprender, buscar aprobar la materia sin importar si aprenden o no, muy pocos son los que de verdad buscan aprender, o al menos, es lo que he aprendido en la educación privada en Mérida, pues muchos de estos estudiantes, realmente solo necesitan un título, sin importar si tienen las habilidades y conocimientos que éste representa.
Y la culpa cae, en el maestro, claro, él es quien escribe la calificación al final, el que sabe si el alumno tiene o no el conocimiento adquirido, pero lamentablemente muchos coordinadores nos ponen en la espada y la pared, pues comentarios como, se requieren de 15 alumnos para abrir el siguiente curso, o comentarios, sino aprueba se le dará de baja de la escuela. De cierta manera, nos dicen, sino se abre el grupo, no tendrás trabajo el siguiente curso; aunque se escuche trillado, todos dependemos de nuestro trabajo y tenemos que cuidarlo. Hace unos días, en la radio, escuché sobre una reunion que tuvieron los rectores de las universidades hispanas, López Doriga, entrevistó a uno, y éste hablaba de la existencia de Universidades Patito y pensaba como era esto posible, y te das cuenta, que en las escuelas privadas en Mérida, al no tener maestros de planta, el maestro tiene que buscar como subsistir, en muchas escuelas al maestro no se le da las prestaciones básicas, pues estamos contratados como profesionistas, no como empleados, no contamos con seguro de gastos médicos ni nada similar, entonces ocurre lo que anteriormente mencionaba, hay que mantener a los alumnos en los salones, aunque sea para que el número de horas no se vea reducido y el sueldo no se vea afectado. Y si el alumno requiere de asesoría por dudas, habrá que cobrarle extra, pues la escuela no da ese servicio.
Aunque también me ha tocado conocer coordinadores que nos decian, lo que importa es el nivel educativo, no el número de alumnos en el grupo.
Salu2 y Espero Comentarios.
Cuando decidí emprenderme en el maravilloso mundo de la docencia, no sabia a que le estaba tirando, uno ve llegar al maestro, abrir sus notas, y dar una clase con una facilidad apantallante, y me decia - quiero ser maestro - ahora cuando ya lo soy digo - quiero ser estudiante. Uno de estudiante no ve todo lo que hay detras de una clase, uno piensa que el profesor se despierta ya sabiendo lo que dirá, lo que enseñará, y dejamos en sus manos lo que vamos a aprender. Hoy como docente, muchos días antes de una clase se tiene que determinar lo que se enseñará de acuerdo al avance programático que se realizó al inicio del semestre, determinar los ejercicios que reforzarán el tema, así como las tareas para el mismo fin, pensar la forma de explicar los conceptos de tal manera que queden lo más claro posible utilizando los técnisismos propios de la materia, y además determinar las competencias a desarrollar, porque como muchos ya saben, ahora estamos en un modelo de competencias. Entonces ahora pienso...de verdad quiero ser maestro...y la respuesta es: Sí.
Hace un tiempo, un tio, el cual tiene un grupo musical, platicaba de una persona que había contratado para tocar en la batería, y nos relataba sobre la experiencia de esta persona en su primer concierto, después de terminar la tocada, este baterista al recibir su pago dijo, ¿aún me van a pagar?, y de cierta manera, al ser maestro, siento igual. Desde el punto de vista personal, de estar estudiando constantmente para poder preparar una clase, de leer multiples fuentes de información, como libros, ebooks, blogs, foros y demás, hasta las gracias cuando un alumno al finalizar el semestre. Hay muchas razones más por las cuales me gusta ser profesor.
Vivimos en la era de la información donde todo está al alcance de un click, en comercio electrónico se dice que todo debe estár antes de tres clicks, sino el cliente no lo encuentra. Y lo mismo pasa con los alumnos, todo lo tienen a su alcance, y pareciera que todo ya existe, si uno diseña una tarea, ya se encuentra en internet. En mi caso, que como ya saben, imparto programación, la mayoría de los programas que uno pudiera solicitar, ya se encuentran online de mil formas diferentes, ahora es más difícil diseñar un ejercicio que no se encuentre en la red, y lo que es peor, es que ese ejercicio es utilizable en un semestre nada más, puesto que al próximo ya se encontrará en la red.
Los alumnos no buscan aprender, buscar aprobar la materia sin importar si aprenden o no, muy pocos son los que de verdad buscan aprender, o al menos, es lo que he aprendido en la educación privada en Mérida, pues muchos de estos estudiantes, realmente solo necesitan un título, sin importar si tienen las habilidades y conocimientos que éste representa.
Y la culpa cae, en el maestro, claro, él es quien escribe la calificación al final, el que sabe si el alumno tiene o no el conocimiento adquirido, pero lamentablemente muchos coordinadores nos ponen en la espada y la pared, pues comentarios como, se requieren de 15 alumnos para abrir el siguiente curso, o comentarios, sino aprueba se le dará de baja de la escuela. De cierta manera, nos dicen, sino se abre el grupo, no tendrás trabajo el siguiente curso; aunque se escuche trillado, todos dependemos de nuestro trabajo y tenemos que cuidarlo. Hace unos días, en la radio, escuché sobre una reunion que tuvieron los rectores de las universidades hispanas, López Doriga, entrevistó a uno, y éste hablaba de la existencia de Universidades Patito y pensaba como era esto posible, y te das cuenta, que en las escuelas privadas en Mérida, al no tener maestros de planta, el maestro tiene que buscar como subsistir, en muchas escuelas al maestro no se le da las prestaciones básicas, pues estamos contratados como profesionistas, no como empleados, no contamos con seguro de gastos médicos ni nada similar, entonces ocurre lo que anteriormente mencionaba, hay que mantener a los alumnos en los salones, aunque sea para que el número de horas no se vea reducido y el sueldo no se vea afectado. Y si el alumno requiere de asesoría por dudas, habrá que cobrarle extra, pues la escuela no da ese servicio.
Aunque también me ha tocado conocer coordinadores que nos decian, lo que importa es el nivel educativo, no el número de alumnos en el grupo.
Salu2 y Espero Comentarios.
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