Muchos de ustedes tendrán su timeline lleno de publicaciones con respecto a la día contra la homofobia, pero algunos no. Esta publicación tiene como objetivo tratar de sensibilizar a las personas a ser conscientes sobre que representa ser de la comunidad LGBTTTIQ (Y las letras que se me hayan olvidado) en la sociedad Yucateca desde una perspectiva personal (Parece objetivo de trabajo de investigación).
Primero que nada, creo firmemente que sin importar la orientación sexual de las personas, todas y todos tenemos el derecho de vivir sin temor por nuestro bienestar físico y emocional. Aunado a esto, creo que el debate de si se nace o se hace no aporta nada a la lucha contra la homofobia, esto debido a que, regresando a mi primer punto, todos debemos poder vivir nuestras vidas sin temor y buscando nuestro desarrollo integral, sin importar que nos guste el helado de vainilla y/o chocolate.
Llevo viviendo en Yucatán por más de 30 años, estuve fuera por dos años durante la maestría y ahora llevo aproximadamente 6 meses fuera. Con lo anterior quiero hacer notar que llevo la mayor parte de mi vida en este maravilloso estado. Nací y crecí en una comisaría del puerto de Progreso de Castro, conocida como Chicxulub Puerto. Es una población que con el paso del tiempo ha ido evolucionando hacia nuevos modelos de subsistencia, es decir, recuerdo que de niño la pesca ribereña era el trabajo en el que la mayoría de las personas se empleaba, así como otros oficios, tales como la albañilería, carpintería y pequeños comercios. Actualmente me es grato observar que cada vez más las personas estudian una carrera profesional, y debido a la falta de industria formal, se ven obligados a migrar a la capital.
Esta comisaría, como muchas otras, se veía afectada en mayor grado por el párroco en turno y por los caciques que tienen poder económico y político. Es muy común que los sacerdotes recibieran limosnas de los caciques para lograr posicionar algún candidato que les convenga y tenga los mismos principios y forma de pensar. Las opciones de entretenimiento disponibles en ese entonces, estaban limitadas a actividades de índole religioso, que van desde grupos juveniles de la iglesia, gremios y demás actividades distribuidas en el calendario litúrgico. Era muy común que las niñas y niños asistiéramos al adoctrinamiento católico por las tardes, y si no eras católico, eras satánico. Dicho lo anterior, creo estoy describiendo a cualquier comisaría de cualquier estado de México.
Recuerdo haber visto un meme que decía algo como: La orientación sexual de un niño , sólo es válida si es heterosexual, sino, a esa edad no puede estar seguro. Y hablando en primera persona, yo sabía que no era como los demás niños desde muy pequeño , y no sufrí ningún tipo de violación , sólo sabía que no era como los demás. Recuerdo el sentimiento de culpa, porque iba en contra de las enseñanzas de la escuela, así como las enseñanzas religiosas, pero no entendía el porqué era culpable. Nótese que mencioné la escuela, que aunque en principio es laica, los profesores, en su conocimiento, incluyen elementos religiosos dentro de sus clases, por lo que la idea de no ser heterosexual no estaba bien. Y aquí , estos maestros y/o maestras insertaban la idea biológica de la reproducción y algunos más directos hacían el famoso comentario "Dios creó a Adán y Eva, no Adán y Manuel" cuando se referían a aquellas personas abiertamente homosexuales de la comunidad. Así que tener una orientación diferente a la heterosexual estaba mal en todos los niveles. Imagínense a un niño, que en todas sus plegarias después de comulgar le pedía a su dios que lo cambie, que lo haga heterosexual.
En Chicxulub recuerdo que habían pocas personas que eran abiertamente homosexuales. Les aplaudo y agradezco el valor que tuvieron para hacerlo, pues fueron los pioneros en la visibilidad gay en el puerto. En ese entonces estar fuera del closet era suficiente activismo, pues eran blanco de burla y señalamiento por parte de todos. Ellos fueron los culpables de la imaginario gay de Chicxulub, es decir, eran la referencia de lo que como los homosexuales deben actuar y aquí es donde no todo es miel sobre hojuelas, ni de color de rosa. No digo que sea su responsabilidad, pero mi concepción de lo que era ser gay fue producto de ellos y el estilo de vida que tenían, por lo que tampoco me sentí identificado. Hoy entiendo que nada tiene que ver la orientación sexual con lo que cada uno decida hacer con su vida, pero el imaginario gay era muy estereotipado: una persona altamente afeminada cuyas oportunidades laborales estaban limitadas a ser estilista, cocinero o coreógrafo para quinceañeras y cualquier baile a presentarse. Con un autoestima muy débil y problemas de identidad, estos modelos no representaban lo que yo esperaba o quería de mi vida. Me sentía solo en el mundo, pues no era lo suficientemente heterosexual y al parecer tampoco era correctamente gay.
Además del sentimiento de culpa, existía un sentimiento de soledad. No contar con alguien a quien contarle lo que estaba viviendo, preguntarle todas las dudas que surgen, puesto que no ser heterosexual estaba mal en todos los sentidos que conocía. Muchos pensarán, en el rol de la familia en este sentimiento de soledad. La familia está inmersa en esta sociedad que juzga y castiga toda forma de orientación e identidad sexual que no sea la hegemónica. No los culpo, así fueron enseñados, así crecieron y no conocían otras realidades.
La familia, no es diferente a cualquier otro grupo de personas dentro de la comunidad, es decir, fueron educados bajo los mismo principios y valores. Atacar lo diferente, los miembros de mi familia, hacían su parte dentro de este mar de dudas y desolación por los que pasaba. Comentarios al estilo, “Ya tienes novia?”, y me sale la parte de milenial, pues ese simple comentario, que para muchos es inocente, me hacía sentir que no existía la posibilidad de tener como pareja a alguien de mismo sexo. Entonces, no encontré nunca el valor para expresarme con ellos. Los chistes y burlas hacia los homosexuales eran hasta cierto punto común. ¿Querías hacer sentir mal a alguien? ¿Hacer burla de él? Dile que es gay. Ser gay te convertía inmediatamente en motivo de burla, eras menos que los demás. Frases comunes que recuerdo: “Pareces Puto”, cuando no hacía algo que se espera de un niño, como jugar fútbol. Frase de la abuela, “Si cocina, lo van a volver puto”, cuando se enteró que me gustaba cocinar. Reitero, es como se les educó y no sabían sobre el daño que ocasionaba en la autoestima de un niño.
La adolescencia fue muy similar, en la escuela secundaria donde una maestra de inglés me hizo pelear dentro del salón para convertirme en hombre, pues así se hacen los hombres. El bullying de los compañeros por no ir a las canchas a jugar fútbol. Hacía que la barrera que había empezado a construir se volviera cada vez más fuerte y grande. Uno tiene que aprender a sobrevivir. Y pongamos la frase trillada, los niños pueden ser muy crueles.
Fue difícil aceptar que no tenía culpa de nada, que no existen culpables sobre la orientación sexual de una persona. Aprendí a aceptarme tal cual soy, entendiendo que cada persona debe ser libre de elegir el camino y estilo de vida que desea siempre y cuando no afecte a los demás. Que cada quien tiene opiniones y todas son válidas mientras no limites a otras personas. Y que debemos ser visibles para servir de modelo a otros. Cada uno de los colores de la bandera de arcoíris representa la diversidad que existe en la comunidad LGBTTTI (Y agregados) y que estas diferencias deben hacernos fuertes. Espero este escrito sensibilice a aquellas maestras o maestros, amigos, amigas, y familias sobre el poder que tienen sobre el autoestima de los niños . Que los comentarios "normales" pueden estar cargados de un sentido homofóbico. Mamás y papás , ustedes deber ser símbolos de confianza de sus hijos, hablen con ellos sobre todos los temas y no los juzguen. Ustedes representan la primera fuente de protección y sino la tienen se podrán imaginar todo lo que puede pasar.

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